2021: el año que defendimos nuestra Democracia

No lo dudes, nuestra democracia está en peligro. Quienes hoy ocupan el poder aborrecen la idea de compartirlo, odian limitarse, repudian cualquier crítica o revisión, y no están dispuestos a rendir cuentas. Su insuperable soberbia los ha hecho creer que su grupo político tiene alguna especie de mandato histórico para gobernar este país. Esa misma soberbia los ha hecho creer que no se necesita experiencia ni preparación técnica para gobernar. Se creyeron ya su discurso de voluntarismo y razón moral. Están convencidos de su causa y, por eso, cualquiera que los estorbe será señalado y atacado. Así, este año es más importante que nunca que exista una ciudadanía activa, que entienda la importancia de las instituciones democráticas y las sepa defender.

Existen tres tipos de instituciones democráticas fundamentales en un Estado: las que organizan el acceso al Poder, las que limitan el abuso del Poder, y las que generan responsabilidades por el abuso del Poder. Las tres son fundamentales. Las tres son imprescindibles para la supervivencia de la democracia. 

Lo que vimos esta semana en Estados Unidos es un buen ejemplo para ilustrar la importancia de los tres tipos de instituciones democráticas. Primero vimos a un gran aparato electoral (viejo, desorganizado y anticuado, pero sólido) organizar unas elecciones masivas en las que votaron 159 millones de personas, y cada voto se contó. Ese voto le dio el triunfo a Joseph Biden. Y, a pesar del berrinche del perdedor, del abuso del poder para tratar de manipular las elecciones, después el conteo, y luego la determinación de resultados, el resultado democrático prevalecerá, y Biden será jurado presidente. A pesar del intento de golpe de Estado, claro y visto por todos en televisión, la voluntad de los electores prevalecerá. 

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El segundo tipo de instituciones democráticas ya está en acción. Se trata de un gran aparato que ya investiga a todos y a cada uno de los que participaron en la toma del Capitolio, la destrucción del inmueble, documentos y oficinas, y la muerte de personas. Se trata de autoridades autónomas que están construyendo expedientes sólidos para poder deslindar responsabilidades personales y concretas, a cada uno de los participantes. 

El tercer tipo de instituciones están esperando ya el trabajo de las segundas. En el momento que se concluyan las investigaciones habrá responsables concretos de todos y cada uno de los actos ilegales perpetrados en la semana. Desde los organizadores hasta los que ejecutaron los actos. Pero no parará ahí, habrá responsabilidades políticas para los facilitadores y seguro también investigaciones respecto de la corrupción que se dio a lo largo de los últimos cuatro años de la administración.

Y así, a pesar de haber sido una vergüenza para el mundo esta semana, en las siguientes semanas Estados Unidos dejará ver al mundo cómo funciona una democracia con instituciones autónomas e independientes, que limitan el abuso del poder. 

En México estamos por vivir uno de los retos más importantes de nuestra joven democracia. El presidente y su partido ya dejaron claro que están dispuestos a atacar sin clemencia a la autoridad electoral y cuestionar de todas las formas posibles sus facultades y decisiones. Además, ya mostraron que no tienen empacho alguno en utilizar el aparato completo del poder para hacer campaña: el presidente del partido ha convertido la campaña de vacunación en propaganda electoral, y el presidente de la República ya anunció que esos oscuros empleados del partido, con chaleco marrón y logo de Morena, serán los encargados de vacunar a las personas en sus casas, seguro a cambio de su credencial de elector, y bajo amenaza de no recibir la la vacuna, si no apoyan al partido y a su campaña.

Respecto del segundo tipo de autoridades, las que limitan el abuso del poder, el presidente ya anunció que las quiere someter a su autoridad. No quiere estorbos. No quiere límites. (Le estorban el INE, el IFETEL, la COFECE, el INAI, el Poder Judicial, entre otros) No quiere que nadie le recuerde que el titular temporal del Poder Ejecutivo y su gobierno están sometido a la Constitución y las leyes de México, en cada decisión de gobierno. Son alérgicos a la rendición de cuentas y a la transparencia, y más aún, a la responsabilidad.

Y por eso también quieren acabar con el tercer tipo de instituciones democráticas, que son las que generan las responsabilidades por abusar del poder. El tiro ya está cantado. El presidente y su partido ya anunciaron que quieren desbaratar y debilitar al Sistema Nacional Anticorrupción, que fue diseñado y creado por un gran movimiento ciudadano, precisamente para generar responsabilidades concretas por el abuso de poder. No lo han dejado consolidarse, y ahora quieren decir que no sirve, para desaparecerlo.

Por eso, este año somos tan importantes tú y yo. Con nuestro voto podemos retomar el camino. Este camino consta de tres pasos. El paso número uno es el de exigir a los partidos de oposición que incorporen a sus campañas la defensa concreta y directa de estos tres tipos de instituciones democráticas. El paso número dos es el de votar por los candidatos que se comprometan formalmente a defender a estas instituciones. Y el paso número tres es la defensa a ultranza del voto y de sus resultados, sean los que sean. 

Este es el año que será recordado como el año en el que defendimos nuestra democracia como ciudadanos. Este es el año, ¿estás listo? 

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